13/10/20

Aumenta el estrés, la angustia y la ansiedad entre las personas participantes de nuestros programas de empleo

El empleo y la salud son la gran preocupación de la sociedad española en estos tiempos de pandemia. A la situación de desempleo que ya tenían más de tres millones de personas en España  se suma desde marzo una enorme sensación de incertidumbre provocada por la sobreexposición informativa sobre contagios, decesos y evolución de la enfermedad que ha llevado a la necesidad de reforzar el apoyo psicosocial en nuestros programas de empleo. “Hemos observado un aumento de ansiedad, depresión, trastornos del sueño o pensamientos derrotistas entre las personas participantes de nuestros programas de empleo y emprendimiento”, explica Marta González, experta en empleo en Acción contra el Hambre.

Participante y técnica de empleo en Vives Emplea entregando una tablet y la tarjeta de datos.La pandemia no solo ha impactado en la salud mental de las personas desempleadas, sino que ha traído consigo que “muchas de ellas, las más vulnerables, abandonaran la búsqueda de empleo por miedo al contagio, por considerar que las oportunidades de encontrar un empleo en esas circunstancias eran escasas o por no poder conciliar su vida familiar y profesional”. Esto ha sido especialmente notable durante el confinamiento, mientras que en los últimos meses, nuestra organización ha detectado que crece el número de personas con titulaciones superiores y de jóvenes que participan en los programas de empleo.

Brecha digital y dificultades administrativas, motores de ansiedad

Durante este periodo, crecieron las dificultades para realizar trámites administrativos y acceder a recursos sociales básicos.  El equipo de empleo manifiesta que las administraciones no tuvieron en cuenta las dificultades de conexión de las personas más vulnerables: “algunas no tienen ordenador, tampoco internet, y solo están conectadas con el teléfono móvil. Esto, que puede parecer banal, les hace que no tengan acceso a las ayudas de los servicios sociales porque solo se podían solicitar telemáticamente durante el confinamiento”. Y fueron las mujeres quienes más sufrieron el estrés al ser las protagonistas en cuestiones relacionadas con la conciliación laboral y familiar ya que, si su pareja trabajaba, ella se encargaba del cuidado de los niños/as.

Vives Emplea: una ventana de desahogo

Nuestro equipo de personas expertas indican que la búsqueda de empleo es un trabajo en sí mismo y requiere un gran esfuerzo mental, no solo para confeccionar el CV y demás herramientas de búsqueda de empleo, sino para afrontar las posibles decisiones que tome la empresa en relación con las candidaturas. “La mala noticia por parte de la empresa comunicada como un escueto ‘no continúas en el proceso de selección’ son entendidas como un rechazo. La falsa autopercepción de que no serás capaz de encontrar un empleo está estrechamente asociada con la autoestima y la idea equivocada de que hay algo mal en nosotros”, expresan.

La ayuda psicosocial que hemos ofrecido a las personas participantes del programa Vives Emplea ha consistido en “la escucha activa a toda persona que se encontrara desbordada o sobrepasada por la situación de confinamiento y en apoyo para ventilar emocionalmente”. También se han organizado sesiones de grupo para “trabajar la motivación y gestión de pensamientos derrotistas, la planificación del tiempo, el autocuidado, así como estrategias de conciliación de vida personal y laboral”. Así, Vives Emplea se ha convertido en una ventana al desahogo donde “cada persona tenía un espacio en el que expresar sus sentimientos, malestar e inquietudes”.

La experta en empleo, Marta González, recalca que “se ha realizado un gran hincapié en el autocuidado,  no solo de las personas participantes de los proyectos sino también del equipo profesional que trabajamos día a día por facilitar oportunidades de empleo y receptores directos de todas estas emociones”.

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