05/10/19

Prospectores laborales corresponsables de la transformación social

La figura del prospector laboral es clave en la inserción de colectivos en situación de vulnerabilidad y la lucha contra la exclusión social. Nuestro principal objetivo es conectar a las personas que buscan empleo con las empresas que demandan trabajadores. El desempeño incluye el desarrollo de acciones en el entorno que permitan generar mayores oportunidades en el acceso al mercado laboral. Se trata de cumplir las expectativas profesionales de las personas participantes de nuestros programas y a su vez las exigencias de las empresas. Esto no siempre es tarea fácil y cada día debemos afrontar continuos retos.

A pesar de que cada vez son más las empresas que adquieren un mayor compromiso y responsabilidad social, aún siguen existiendo compañías que, por desconocimiento, prejuicios y falsos estereotipos, excluyen del mercado laboral a personas altamente cualificadas discriminándolas por su edad, sexo, diversidad funcional, etc.

Datos que alarman pero nos impulsan a trabajar conjuntamente

El informe realizado este año por el Observatorio Social de La Caixa las mujeres tienen el 30% menos de probabilidades de acceder a un proceso de contratación que los hombres, y aquellas con descendencia son las que sufren mayor discriminación. Esto se debe a estereotipos de género, según los cuales las mujeres suelen ser vistas como personas menos comprometidas con el trabajo remunerado y más orientadas a la familia.

Por otro lado, un informe de Fundación Adecco el 83% de los responsables de recursos humanos no ha contratado a ningún mayor de 55 años en el último año y un 58% de los desempleados mayores de 45 años es de larga duración frente al 45% general. Según dicho estudio, algunas de las principales creencias que frenan a los reclutadores en la contratación de mayores son: sus conocimientos estarán obsoletos, tendrán una menor flexibilidad, no encajarán en una plantilla mayoritariamente más joven o su absentismo será superior, debido a mayores problemas de salud.

Si a todo ello le añadimos que las personas con las que trabajamos se encuentran en situación de dificultad social, el desafío es aún mayor. Por tanto, es nuestra misión como prospectores, y por ello portavoces, ayudar a desterrar estas creencias erróneas y convencer a las empresas de que todo el mundo podemos ser trabajadores productivos independientemente de nuestra edad, situación socioeconómica, sexo, etc.

Para conseguirlo necesitamos acercarnos a las empresas. Una de las principales herramientas con la que contamos es la entrevista telefónica. Por lo general cuando contactas por primera vez con una empresa y le trasladas que trabajas para la Fundación Acción contra el hambre, es habitual que su primera reacción esté asociada a que vamos a “pedirles”, cuando en realidad vamos a “ofrecerles”. Entre otras cosas: valor humano, preparación, compromiso, motivación y actitud hacia el trabajo, etc. Convencerles de ello y conseguir que nos escuchen es nuestro principal reto.

¿Cómo lo hacemos?

El primer paso es ganarnos su confianza. Pero para que una empresa confíe en nosotros y nos abra sus puertas, primero debemos confiar nosotros, tanto en las personas que atendemos como en la propia compañía. Nuestras expectativas y creencias hacia ambos pueden llegar a ser determinantes. Es decir, si yo creo en las capacidades de las personas que ofrezco y en la disposición de la empresa para contratarlos, aumentaré las probabilidades de colaboración con esta pyme. Se trata del popular Efecto Pigmalión aplicado a nuestro trabajo.

El conocimiento del tejido empresarial del entorno y de las personas también es fundamental para establecer esta confianza y conseguir la deseada fidelización. Nuestra metodología de trabajo supone una continua coordinación con el equipo técnico e interacción con las personas. Esto nos permite asegurar a las empresas que nuestros participantes cuentan con las competencias y habilidades que ellos buscan en sus trabajadores.  

En definitiva, somos una pieza esencial para conseguir que las empresas compatibilicen su rendimiento económico con beneficios que repercutan en la sociedad. Somos corresponsables de contribuir día a día con nuestro trabajo a una sociedad más justa y sostenible donde todos tengamos las mismas oportunidades.

 

* Artículo escrito por Sara Martínez, prospectora laboral de Acción contra el Hambre

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