Suazilandia: la lucha contra el SIDA

Febrero 23rd, 2010

Es difícil ubicar este país en el mapa. No es extremadamente pequeño (del tamaño de Suiza o tres veces Andorra) pero es verdad que al estar entre gigantes (Mozambique y África del Sur) lo parece. Su tasa de prevalencia de sida ronda el 40 %, y conociendo la relación entre esta enfermedad y la desnutrición, Acción contra el Hambre tenía que estar aquí.

Es una misión pequeña, pero no por ello menos importante y creo que es la única en la que trabajamos en la totalidad de un país, en centros de salud y con comunidades.  Aunque llevo pocos días en Mbabne, poco a poco empiezo a recordar los nombres de las personas que llevan a cabo las actividades: Solomon, Nonhlanhla, Blessing…  Gwyneth, Elisa, Keira y Arantza están al frente de la coordinación de una mision que esta creciendo a nivel financiero (y logístico).

El trabajo en las comunidades requiere tiempo, paciencia, diplomacia… Después de una catástrofe como la de Haití en la que Acción contra el Hambre ha movilizado tantos materiales y personas, llevar a cabo una accion humanitaria con estas características es interesante. Cada situación requiere una actuación concreta y si a veces tenemos que hacer un esfuerzo logístico importantísimo y necesario, en Swazilandia también se lleva a cabo un trabajo vital para luchar contra una enfermedad que provoca que la esperanza de vida sea inferior a los 40 años. Esta cifra es indignante y debemos luchar para aumentarla.

En un país donde la esperanza de vida está en los 40 años, la lactencia materna es fundamental para combatir el SIDA.  © María Pérez Negro

En un país donde la esperanza de vida está en los 40 años, la lactencia materna es fundamental para combatir el SIDA. © María Pérez Negro

Juanjo Tarrés, Logista de Acción contra el Hambre

Haití/17: Un mes después

Febrero 12th, 2010

Un mes después del desastre de Haití, la gente salió a la calle tras la primera noche de lluvia para protestar porque no tienen tiendas de campaña para protegerse de los aguaceros, entre otras cosas. Empapados y cabreados, como decía mi padre.

Se ha distribuido comida a más de un millón de personas, hay muchas clínicas móviles para los heridos y centros de salud abiertos atendiendo a los enfermos de la miseria. Hay agua potable para la mayoría, y algunos aspectos olvidados como el apoyo a las mujeres lactantes o el soporte sicosocial y sicológico para los traumas sufridos después de tal evento también están siendo cubiertos. Pero hace falta más. Hay un millón de personas sin un lugar al que ir.

El futuro de Haití no se va a arreglar en pocos meses. La prioridad es reconstruir los servicios públicos y de gobierno. Las casas particulares y los negocios de barrio van a esperar bastante más. El plan es mover a la población de los parques, rotondas y esquinas, a campos que se están preparando en el exterior de la capital, mucho mejor preparados a nivel de agua y saneamiento, alojamiento, acceso a los alimentos y seguridad. El problema es que eso significará la dependencia total de la ayuda humanitaria. No podrán ir a buscarse la vida en la ciudad sin caminar varias horas antes, y significará la prolongación de su situación de forma indeterminada. Tampoco está claro que vaya a ser voluntaria esa reubicación, o si será con “apoyo” de las fuerzas armadas.

Mientras, seguimos trabajando. Esta semana abrimos nuevas tiendas para madres y bebés, añadiremos una tienda más pequeña al lado de todas ellas para hacer una consulta sicológica más intima con la madres, cuidando de los huérfanos del terremoto y seguiremos cubriendo las necesidades en otras zonas del país, que también fueron tocadas por el desastre que se sumó a sus desastres cotidianos. Vamos a comenzar con el tratamiento de la malnutrición aguda en varios rincones de la capital, y seguir en ello en Gonaïves.

Poco a poco, nuestro trabajo va dando los primeros frutos y es más fácil ver la sonrisa de la gente

Poco a poco, nuestro trabajo va dando los primeros frutos y es más fácil ver la sonrisa de la gente

Pero lo que más necesita Haití, es no volver a ser olvidado. Necesita que esta parte del mundo se quede a su lado, y le ayude a levantarse y empezar a caminar, aunque le falte una pierna. Por ahora necesita un hombro en el que apoyarse, y luego la muleta para moverse sola. Lo bueno es que a Haití sí que le puede crecer una pierna nueva. Con nuestra ayuda. Acción contra el Hambre está preparada para el reto, nos quedamos aquí.

Los equipos de Acción contra el Hambre continúan buscando soluciones para la población haitiana

Los equipos de Acción contra el Hambre continúan buscando soluciones para la población haitiana

Óscar Serrano Oria

Coordinador de Salud y Nutrición en Emergencias de Acción Contra el Hambre España

Haití/16: El reloj no se para

Febrero 10th, 2010

Esta será mi última semana en Puerto Príncipe. Prometí escribir más frecuentemente, pero al final el trabajo es tanto que mirar el ordenador a las once de la noche se convierte en una prueba demasiado dura. Espero ser perdonado.

Mi reemplazo, Isabelle Beltran, ya está metida de lleno en el programa y además con mucha energía, terminando de perfilar las cosas que faltan para redondear el programa, y gestionando el trabajo de todos los equipos. Como ha llegado pronto, y se conoce el trabajo humanitario como su propia mano, no tengo duda de que las cosas pueden sólo mejorar. Yo ya imagino mi retorno, los que quiero prometen estar esperando en el aeropuerto, y repaso esas imágenes de reencuentros mentalmente, una y otra vez, para seguir subiendo cuando las cosas pesan más que de costumbre aquí. Eso sí, sin perder de vista la realidad que me rodea, que también me necesita.

Mientras espero al domingo, me han puesto a coordinar el programa completo aquí y las evaluaciones rápidas de estado nutricional que va a efectuar Aurora en Puerto Príncipe y Gonaïves, otra zona de intervención de Acción contra el Hambre en el tratamiento de la desnutrición  aguda desde antes del terremoto, y donde también se prevé que la situación nutricional va a empeorar debido a la carga que suponen las emigraciones de las personas que dejaron la capital buscando un lugar más seguro. Empeorar para los desplazados internos (nombre que damos la los que se mueven dentro de un país por la causa que sea, y para diferenciarlos de los que escapan a países vecinos, que son los refugiados), para las familias que les acogen y sobre el mercado local, que no están preparados para un aumento de la población tan grande y rápido. Esa es una de las causas (y especifico, una de las causas, pues son muchas) que afectan a la disponibilidad de alimentos y por tanto al plato sobre la mesa en casa, dividiendo la despensa entre muchas personas más, pero con los mismos o menos medios para rellenarla. Los precios también suben a consecuencia de todo ello, por lo que las familias se encuentran en una espiral de la que difícilmente pueden salir, resultando en la aparición del hambre. Se puede decir que la solidaridad sale muy cara entre los que tienen poco, pero no la impide, como cabía esperar.

 

Se prevé que la situación nutricional va a empeorar debido a la carga que suponen las emigraciones de los que buscaban un lugar más seguro

Se prevé que la situación nutricional va a empeorar debido a la carga que suponen las emigraciones de los que buscaban un lugar más seguro

 

Así pues, nos preparamos para el avenir de Haití, aún oscuro a pesar de tantos esfuerzos y todos los que han de llegar. Pero estar preparado también es esperanza. Esperanza en que el impacto sea menor, en pillarlos a tiempo antes de que los hospitales y rotondas se llenen de niños escuálidos sin ganas de jugar ni reír, y que aquellos que ya han caído enfermos puedan pronto recuperar una infancia que la pobreza, el olvido, la tectónica de placas o la mala suerte de no nacer en otro sitio les ha robado sin preguntar.

 

...antes de que los hospitales y rotondas se llenen de niños escuálidos sin ganas de jugar ni reír

...antes de que los hospitales y rotondas se llenen de niños escuálidos sin ganas de jugar ni reír

 

Creo que os acordaréis de Germaine, la estudiante de enfermería que escapó de entre los escombros con más suerte que su hermana, y que ahora trabaja con nosotros en las tiendas de apoyo a la lactancia materna. El viernes pasado llegó a la oficina para un reciclaje de los protocolos y técnicas de trabajo con las mamás, y traía la cara descompuesta. Por el camino recibió una llamada que le informó que su hermano pequeño acababa de morir a causa de las heridas que sufrió en el terremoto, pues los médicos no pudieron salvarle después de 15 días de esfuerzos. Me lo contó porque se lo pregunté yo, pues ella se sentó en su silla e intentó hacer lo posible por seguir el grupo de trabajo. Poco pude hacer salvo decirle que se tomase el tiempo que necesitase para salir y respirar aire fresco o lavarse la cara. Sigue presentándose a las 8 en su puesto de trabajo y pasando todo el día a cuidar de los que están un poco peor que ella. Al menos tiene trabajo, lo que es una garantía para su familia, que actualmente depende por completo de ella.

Y los testimonios duros no se terminan a un mes del terremoto. Zami, un trabajador de Marta que se dedica a acompañar a los camiones cisternas y hacer el seguimiento de los llenados de los depósitos, recibió, mientras esperaba para firmar su contrato, otra llamada negra que le informaba de que su mujer, con la que llevaba 6 meses casado, acababa de morir durante el parto. Se dejó caer en el suelo y lloró a gritos y aullidos en medio de todo el mundo. Yo tuve el instinto de levantarle del suelo y llevarle dentro de una tienda de campaña vacía para que tuviese un poco de intimidad, y un par de horas después varios compañeros de trabajo le consolaban y hablaban con él. Se fue de inmediato sin firmar su contrato para encargarse del entierro, y 5 días después le volví a encontrar a su vuelta. Marta le puso de nuevo a trabajar. Ahora se encuentra con un bebé de dos semanas a su cargo, sin más familia para ayudarle y durmiendo en la calle, como antes. Oírle contarme los detalles de su situación es un momento difícil, que dura más que el tiempo que pasó a explicarme. No es solo un empleado nuestro, sino un beneficiario más del programa de leche maternizada exclusivo para los huérfanos del terremoto. Historias así las oímos todos los días, más veces de las que el alma quiere. Me comentaba Marta que un empleado suyo, rellenando el formulario para preparar su contrato, le preguntó cuántos hijos debía poner que tenía, en el cuadro correspondiente. Claro, antes del terremoto tenía tres, pero ahora solo tiene uno. Tragando saliva, le dijo que entonces pusiese solo uno. No más palabras.

 

Los testimonios duros no se terminan a un mes del terremoto

Los testimonios duros no se terminan a un mes del terremoto

 

Todos ellos están trabajando, dando lo mejor de sí casi todo el tiempo, cuando consiguen abstraerse de su propia historia. Como me dijo alguien de aquí, el reloj no se para, aún menos para los que buscan cada día una forma de poner un plato en la mesa, o en el suelo.

Un abrazo a todos!

 

Óscar Serrano Oria

Coordinador de Salud y Nutrición en Emergencias de Acción Contra el Hambre España

Haití/15: En definitiva, las cosas van funcionando

Febrero 4th, 2010

Hoy he encontrado tiempo para escribir mientras mi reemplazo, que ha llegado hoy, está en su briefing, otra palabra de la jerga del mundo humanitario que se refiere al resumen de la misión que se hace a todos los que acaban de llegar al terreno. Mañana haremos una visita general a todas las tiendas que tenemos montadas, y que ahora ya son siete, para que conozca al personal local y las particularidades de cada zona. En diez días yo saldré de Haiti, y ella continuará el trabajo en Puerto Príncipe.

Como ya conté antes, creo, yo trabajo en el equipo de emergencias de  Acción contra el Hambre , formado por técnicos de los tres sectores de intervención de  la organización ; a saber, Agua y Saneamiento, Seguridad Alimentaria y Salud y Nutrición, más un logista, una administradora y un jefe de misión, y nos especializamos en los primeros tiempos de las crisis humanitarias. Algo así como llegar, hacer la primera evaluación, arrancar los programas y dejarlos funcionando para que otro expatriado de nuestra  organización  se quede, tome el relevo y lo siga por el máximo tiempo posible, de modo que nosotros estemos libres para responder a la próxima situación de crisis. Es un trabajo genial que nos permite al equipo estar en primera línea, pero que por el otro lado, no me da el tiempo de ver los resultados de nuestro trabajo. Nos vamos cuando las cosas empiezan a funcionar, justo antes de ver recuperarse a los niños, el día antes de que las madres recuperen la sonrisa y la esperanza, diez minutos de anticipo a la primera comida completa de una familia. Pero eso sí, el mes que pasamos en el terreno es tan intenso, que ni los beneficiarios ni nuestro personal local nos pueden olvidar. Estábamos allí al principio, cuando todo era malo, y les damos una “caña” sobrehumana para asegurar el mejor trabajo posible, somos los primeros en ver su angustia, los primeros en enseñarles una manera de trabajar que no habían imaginado nunca, y eso queda.

Programa de Formación de

Programa de Formación de Acción Contra el Hambre

Tengo además la suerte de tener una madre y hermanos con un corazón a prueba de bombas, que ya no se sofoca cuando la llamo para decirle que voy a los sitios más complicados del mundo, y una novia que no solo comparte mi trabajo, sino que es mi refugio apenas piso tierra patria en caso de tener la frecuente mala suerte de no salir juntos en misión. Son las pequeñas cosas que sacrifican demasiado los trabajadores humanitarios, pero que necesitamos tener a nuestra vuelta tanto como cualquier otro. A veces se retienen a la hora de contarnos las cosas “triviales” del mundo de allá, pero nosotros las necesitamos y absorbemos como el agua. Al fin y al cabo, nuestra vida sigue estando allí, en casa.

Volviendo a Puerto Príncipe, que no está de más, os puedo contar que hemos abierto dos tiendas más de atención a los lactantes y sus madres. Que al que le gusten los números le puedo decir que en 6 días teníamos ya 360 madres con sus respectivos bebitos inscritas a nuestro programa, y que, en definitiva, las cosas van funcionando.

Varias distribuciones masivas de alimentos se han realizado en la ciudad por parte de las Naciones Unidas, que sin duda son muy necesarias, pero Acción contra el Hambre  ha rechazado participar a pesar (o más bien gracias) de nuestra experiencia en ello porque se realizaban con apoyo de fuerzas armadas.

Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano.

Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano.

 La  filosofía de Acción contra el Hambre , y concretamente la coherencia en nuestra perspectiva humanitaria y la firme convicción de que las metralletas y el humanitarismo no van bien juntas, nos llevó a declinar participar en tales distribuciones. Ayer me contaba mi novia y algunos colegas de la ONG que en la televisión aparecían muchas imágenes sobre la violencia generada a partir de las distribuciones de alimentos en Puerto Príncipe: Peleas, robo a las mujeres que salen del centro de distribución… Sin Embargo, Acción contra el Hambre ha realizado más de 50 distribuciones en la calle sin ningún apoyo de fuerzas armadas, y hemos tenido cero incidentes. Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano. Y es que cuando les tratas como personas, inevitablemente las gentes responden como personas. No quiero decir que somos mejor que nadie, sino que, como debería parecer lógico, lo militar y lo humanitario no pegan ni con cola. Los ejércitos tienen una función que queda claramente representada por el armamento que portan, y su multiuso como bandera del humanitarismo hace poco bien y alguna vez ha costado la vida o la salud mental de más de un cooperante.

Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano.

Cuando les tratas como personas, inevitablemente las gentes responden como personas.

Nosotros llevamos pegatinas en nuestros vehículos que informan de que en el interior están prohibidas las armas, y hacemos todos los esfuerzos posibles para que no se nos vea como un invasor o un espía, sino como una ayuda que no diferencia genero, religión, raza o lo que sea. Nuestra prioridad son los más vulnerables, y no queremos saber nada de otros intereses, porque la palabra interés refleja claramente una separación de la verdadera necesidad.

Os invito a leer la carta de principios de Acción contra el Hambre, para redondear la información:

Por lo demás, espero volver muy pronto. Me he planteado como objetivo escribir cada dos días, porque me encanta y siento la responsabilidad que tengo cuando cuento las cosas que pasan aquí y como las siento, porque nos es imprescindible darle una cara humana a las cifras que rigen nuestro trabajo, y porque tengo un compromiso con mis hermanos haitianos que no es solo mío, si no, como decía cuando era crio, de todos mis compañeros, seamos yo o vosotros los primeros.

Salut!

 

Óscar Serrano Oria,

Coordinador de Salud y Nutrición en Emergencias de Acción Contra el Hambre España

Haití/14: Tres semanas desde el terremoto

Febrero 1st, 2010

Ya es lunes y febrero. Han pasado casi tres semanas desde el desastre casi completamente natural que dejó a una ciudad de 3 millones de personas sin luz ni agua aún hasta el día de hoy, y atrajo los ojos, oídos y bocas de todo el mundo.

La ayuda llega en forma de material de todo tipo, de comida y de varios miles de personas que vienen a dejarse la piel y la salud apoyando a quienes lo han perdido todo. Los casos de malaria, dengue y diarreas se multiplican también entre los expatriados, que es como nos llamamos entre los extranjeros que vamos a cooperar en el mundillo humanitario. Nosotros somos más de 30 en el camping improvisado, y cada día llegan personas nuevas a las que no me da tiempo más que de presentarme y saludarles cuando nos cruzamos a la hora de la comida.

Eso sí, aunque la comida está disponible en distribuciones masivas desde ayer, y hay agua en cada zona donde trabajamos, las posibilidades para la gente de volver a vivir a sus casas es muy reducida. Pasarán probablemente meses antes de que se despejen las plazas, parque y rotondas de personas refugiadas bajo sabanas, porque la prioridad será reconstruir todos los servicios públicos y de gobierno. Mientras, las familias se arreglan como pueden y esperan. El sábado vi como una familia se montaba una sombra sobre el colchón atando una sabana con el pelo de las extensiones con las que se hacen las trenzas. Los niños se hacen cometas con platos de plástico o bolsas de basura y palitos, las mujeres van trayendo a sus bebés a nuestras tiendas y los hombres se van cada mañana a buscarse la vida por las calles, intentando encontrar trabajo, el punto secreto donde están distribuyendo comida o ropa o colchones o tiendas de campaña, o básicamente, lo que sea. Y esta imagen se repetirá durante meses.

El agua y los alimentos van llegando poco a poco a las zonas donde más se necesitan

El agua y los alimentos van llegando poco a poco a las zonas donde más se necesitan

Acción Contra el Hambre tiene actividades que se llaman Cash for Work, en la que básicamente se paga una pequeña cantidad a las comunidades por hacer trabajos de limpieza y mantenimiento en los campamentos, ayudar en la construcción de letrinas o despejar maleza en los alrededores de los campamentos. No es un salario, ni es dinero para uso personal, se trata de que luego las comunidades puedan mejorar su situación general sea comprando plásticos para hacer sombra, herramientas para reparar las cabañas o comida para repartir. No es mucho dinero, no se trata de eso, sino de que encuentren una manera de darle utilidad en común.

Tengo que dejaros, tener más de diez minutos trabajando solo y en tranquilidad es una cosa imposible con tanto que preparar y coordinar entre nosotros. Y en diez minutos empiezo otra formación de nutrición a mi personal…

En fin, ¡¡otra semana empieza!! Aunque sea solo según el calendario.

Óscar Serrano Oria

Coordinador de Salud y Nutrición en Emergencias de Acción Contra el Hambre España

Haití/13: La desnutrición hace su aparición

Enero 29th, 2010

Hoy he despertado temprano, y por un rato he mirado amanecer desde la puerta de mi tienda de campaña, con mucho cuidado de no abrir la mosquitera porque es la hora punta de los mosquitos mañaneros. Así, tan a gusto que estaba, me he acordado de la cara que traía ayer Wilsonn, mi asistente ahora y que pronto será el supervisor de los equipos de enfermeros. Casi no había dormido, porque lo que queda del vecindario se tienen que organizar por la noche para evitar que grupos de ladrones les roben lo poco que rescataron de sus casas y que está en la entrada bajo sabanas. No puedo hacer nada, más que descansar yo que puedo. Y ya hago repaso y recuerdo al señor que buscaba trozos de madera entre los escombros para poner en su carretilla, el anciano o las mujeres que se lavan en medio de la calle a la vista de todo el mundo, al perro lastimero que busca entre la basura y todas las personas que con gestos, unos tristes y otros desagradables, me exigen cada día que les dé algo para comer apenas me bajo del coche. En fin, no todo son rosas y brazos abiertos. Hay quien me grita “¡¡¡Blanco!!! ¡Dame algo!, con un tono feo, fruto sólo de la desesperación. No me queda que preguntarle como espera que lo llame yo a él si me dice así, y explicarles lo qué hago aquí y a qué he venido. Y sin fallarme uno, se ablandan siempre y se desahogan a veces. Les falta un pelo para romper a llorar o patear lo que encuentren.

Mientras, en lo que a trabajar se refiere, conseguimos empezar ayer con las raciones de leche maternizada a los niños huérfanos y aquellos que aunque las madres dejaron de darles el pecho hace tiempo ya no encuentran los productos comerciales que les daban. La lactancia materna es un problema en Haití como en muchos otros países a causa de muchas campañas salvajes de promoción de la leche maternizada que ciertas compañías comerciales han realizado en el pasado en los países pobres, haciéndolas sentirse no menos que malas madres por dar el pecho a sus hijos. Aprovecharse de la ignorancia y el miedo siempre ha sido una buena estrategia comercial, y a pesar de que la OMS finalmente se puso en marcha contra ello, el daño hecho tardará mucho en deshacerse.

Es fundamental el seguimiento a los niños de menos de cinco años para controlar su salud

Es fundamental el seguimiento a los niños de menos de cinco años para controlar su salud

Por eso, las donaciones y distribuciones generales de sustitutos de leche maternal hacen poco bien, pues el seguimiento que se puede hacer de los productos y sobre todo de la preparación que hacen las madres, es muy pobre y las consecuencias de una dosis mal preparada o simplemente hecha con agua no limpia pueden ser mortales, como pasó en Kenya donde se vendía leche de una empresa muy popular, pero en ninguna parte se decía que el agua tenía que ser limpia y hervida, y murieron miles de bebés. Eso hay que evitarlo, por razones ya obvias, y por eso usamos un producto ya preparado que los niños toman bajo la supervisión de los enfermeros, puesto que, sin frigorífico, la leche una vez abierta solo es buena durante un par de horas y ahora sólo tenemos botellas de un litro. Así, la toman en la tienda y luego se van para volver en tres horas. Cuando recibamos las botellas pequeñas con raciones individuales podremos explicar a las madres los horarios y cuidados a tener con la leche, y podrán llevárselas a su “espacio”(nunca se cómo llamar al hueco en medio de las rotondas o parques en que se refugian) para dárselo también por las noches. Poco a poco, podremos trabajar como queremos, por ahora nos adaptamos intentando llegar a cuantas más personas podamos.

Me tengo que ir, empiezo a dar una formación sobre malnutrición en la tienda de al lado. Ya empiezan a llegarnos casos de desnutridos agudos y hay que estar preparados para reaccionar enseguida. Pero eso os lo cuento mañana!

Abrazos a todos.

Óscar Serrano Oria
Coordinador de Salud y Nutrición en Emergencias de Acción contra el Hambre España

Haití/12: Otro día de trabajo

Enero 28th, 2010

Hola a todos!

Estos días estuve muy liado y ayer un poco enfermo, por lo que hoy retomo las crónicas de Puerto Príncipe.

Otro día de trabajo en Puerto Príncipe para Acción contra el Hambre. Ayer conseguimos abrir la última tienda de apoyo a la lactancia materna de la primera fase del proyecto. Los enfermeros comienzan a trabajar y tomar posesión de sus responsabilidades. Este proyecto, pionero en Haití y desarrollado por Acción contra el Hambre antes en Afganistán, resulta tener mucho éxito entre las mamás, que es a quien más les deben interesar. Ayer registramos 63 madres en el primer día de trabajo en el Campamento de Les Champs de Mars, el centro de la ciudad y que acoge a 18.000 personas. Agradecen un lugar tranquilo donde venir a dar el pecho a sus bebés, pero también llama la atención de muchos transeúntes que se acercan para saber qué es lo que se da allí. Así, tenemos a muchos hombres que se acercan y se quedan mirando intentando averiguar lo que pasa, o simplemente curioseando. Entonces es cuando las enfermeras salen y les explican la función del centro, y que especialmente lo que hay que evitar es tener muchos hombres plantados en la puerta mirando. Ellos normalmente sonríen y se van, otros intentan saber por qué no estamos dando tiendas de campaña, ropa, trabajo… etc. Les explico que tenemos que priorizar, y que nosotros nos dedicamos a cuidar de los más vulnerables, y que en principio podemos decir que hombres hechos y derechos no lo son.

Aquí me teneis hablando con algunas de las madres que acuden a las tiendas de campaña que hemos montado para atenderlas

Aquí me teneis hablando con algunas de las madres que acuden a las tiendas de campaña que hemos montado para atenderlas

A lo largo del día se suceden los testimonios de las mamás, que hablan con las enfermeras y les cuentan su caso, tristemente repetido una y otra vez. “Se hundió mi casa con mi marido dentro”, ”no tenemos comida ni trabajo”, “Dormimos a “la belle étoile”, (bajo la hermosa estrella), una forma de decir que están en el suelo en medio de la calle. Ayer una de nuestras enfermeras se puso a llorar mientras hablaba con las mamás. Como me explicó después, le rompe el corazón escuchar su propia historia una y otra vez en la boca de otros. Entonces reuní a todos nuestros enfermeros de campo y les dije que entendía la tensión a la que están sometidos, no pueden estar siempre al 100 % y que prefiero que cuando tengan un mal momento, que no duden en parar, salir fuera y darse una vuelta, refrescarse con agua o lo que necesiten. Que me impresiona ya el hecho de que estén aquí, listos para trabajar, recibiendo un curso de cómo ayudar a otros solo 5 días después de perderlo todo, y que no hay problema, no se puede dar apoyo a los demás mientras te aguantas las ganas de llorar. Todo el tema es delicado. Sé que tengo que hacer que den lo mejor de sí, pero también es necesario recordar que ellos mismos son damnificados, por lo que el seguimiento y apoyo que les damos es más delicado.

Otra cosa, curiosa esta vez, es que tengo que frenarles continuamente. Son enfermeros, acostumbrados al trabajo de hospital y a estar solos con 50 o 70 pacientes a los que cuidar. Apenas llegan las madres, comienzan a darles todo tipo de explicaciones sobre la importancia de la lactancia materna, la posición del bebé, el ángulo del pezón… Me toca explicarles que ya no tenemos prisa, sino todo lo contrario, que lo que quiero es que reciban a las madres y las hagan sentir cómodas, que quieran volver, y que tendrán mucho tiempo para enseñarles de todo, pero que lo primordial es que nos reconozcan como, y uso estas palabras, un santuario, un oasis. A partir de ahí, como si hablasen con una prima o una hermana, van aprovechando para contarles algo diferente cada vez. Es un acercamiento muy diferente del sanitario habitual, pero es lo más adecuado a nuestro objetivo. Las mujeres normalmente se sienten sobrepasadas con el exceso de información, y terminan por preferir quedarse en su sitio a tener alguien que le cuenta cosas nuevas sin descanso. Poco a poco van aceptando el concepto de que su jefe les pide que trabajen menos, y que charlen más. ¿Quién podría imaginarlo?

Poco a poco los enfermeros se van haciendo a la idea de que cada una de las madres necesita que se le dedique su tiempo

Poco a poco los enfermeros se van haciendo a la idea de que cada una de las madres necesita que se le dedique su tiempo

Mientras, en la calle la desesperación continúa en sus diferentes grados. Ayer, en el estadio, un grupo de más de 150 personas me rodeó apenas verme, todos muy agitados. Un portavoz se me acercó y me dijo que creían que era Mohamed, mi compañero de Seguridad Alimentaria. Que había quedado con ellos para recoger los datos personales de los “residentes” para darles los carnets de beneficiarios que usarán para recoger su ración en la distribución de hoy. Poco antes vi cómo la gente corría en desbandada, unos porque oyeron que llegaba un camión de comida, la mayor parte porque vieron correr a los demás. Era una falsa alarma, y todos volvieron resignados a sus huecos. Hablé de ello con los portavoces. Estaban agradecidos por el sistema de Acción contra el Hambre, que evitaba que tuviesen que rebajarse a usar la ley del más fuerte para conseguir alimentar a sus familias. Comentamos lo que ya os conté sobre las furgonetas que abren las puertas y tiran las cosas, o las que se hacen a punta de metralleta y porra de soldado, y de sus propias bocas supe lo humillante que encontraban todas esas cosas. Siguen tan hambrientos de respeto como de pan. Solo queda esperar a saber por cuánto tiempo les permitirán conservar esa dignidad, esa que sé que cualquiera de nosotros, de vosotros que leéis, dejaría de lado sin dudar, puestos a elegir entre conservarla o dejar a su familia sin comer un día más.

Mañana vuelvo, casi prometido, a contaros más cosas.

Abrazos

Óscar Serrano, Coordinador de Salud y Nutrición en Emergencias de Acción Contra el Hambre España

Haití/11: Comienza el trabajo en nutrición

Enero 25th, 2010

La alta seguridad ya ha llegado a Haití. Esta mañana nos informaban que, debido a los continuos incidentes que hay en la ciudad, las variopintas fuerzas armadas presentes en el país han establecido el toque de queda en la capital. A partir de las 22h, nadie puede salir a la calle sin arriesgar ser arrestado e interrogado. Esto a nosotros no nos afecta, pues nuestras normas de seguridad son más estrictas y nuestra hora límite es a la que decida el sol ponerse, sea por Antequera o por donde de costumbre.

Hoy estamos de enhorabuena, si se puede decir… Por fin hay más camiones de agua para el día de los que necesitamos, y los “residentes” de los campamentos se van a la cama teniendo llenos los depósitos de agua para mañana temprano. El flujo de camiones cisterna se ha estabilizado y al fin Marta ha conseguido coordinar a haitianos y dominicanos para que el funcionamiento del programa sea, si no normal, que esta situación no lo es, al menos regular. Es un gran paso de los muchos que les quedan.

Los tan esperados camiones ciesterna con agua ya están en Haití

Los tan esperados camiones ciesterna con agua ya están en Haití

Por mi parte, hoy comenzamos la formación a los enfermeros, mañana montamos las tiendas y el domingo tendremos los dos primeros equipos ya en su sitio para empezar a trabajar. De todo el proceso de abrir un proyecto nutricional o de salud, el momento más sensible en mi experiencia, es el primer día de trabajo. Uno se siente como un anciano comerciante de alfombras de Tánger, frotándose las manos y esperando en la puerta de su tienda sin saber si hoy tendrá clientes o no. Lo mismo nos pasa a nosotros. ¿Aceptarán nuestro proyecto? ¿Lo entenderán?… ¿Siquiera vendrán? Falta poco para resolver la incógnita.

Siempre le digo al personal local que aunque les llamemos beneficiarios, damnificados, o uno de tantos sinónimos para referirse al que depende de ti, han de verlos como clientes. Especialmente en la profesión de salud, se tiende a reducir a las personas bajo el supuesto poder que tenemos sobre su vida o su muerte, y todo lo que viene en medio. El buen paciente es, como la palabra indica, uno que pregunta poco y se queja menos.

La formación al personal que estará atendiendo a la población es vital

La formación al personal que estará atendiendo a la población es vital

No creo que tenga que ser así, sino al contrario. Son sus clientes… están necesitados, sí, pero sin ellos, sus puestos de trabajo no tienen razón de ser, y por eso hay que tratarlos de igual a igual, adaptarse a sus carencias de conocimientos y hacerles sentir en control del proceso de su propia recuperación. Solo así podemos creer que el trabajo realizado con ellos no se va a perder apenas salgan por la puerta, y que cuando salgan, sea con una sonrisa confiada y tranquila, conscientes de que han aprendido algo que de verdad les sirve. Y eso queremos que pase con las mamás a las que vamos a acoger, ayudar, informar…

Para eso, Rosmireille Exhumé, la especialista en lactancia materna y nutrición infantil haitiana, que como regalo se ofreció ayer a ayudarnos a dar la formación en Criollo, y así hacerla perfectamente asequible a nuestros equipos, es perfecta. Con un humor a prueba de bombas y terremotos, les ha llevado y traído por los vericuetos de la lactancia materna de modo que al final eran casi capaces de hacer una canción con todo lo que han aprendido. ¡Impresionante!. Luego uno de nuestros coches la ha llevado de vuelta a casa. Bueno, eso es mucho decir, pues vive en el jardín al lado de unas ruinas que contienen casi todas las cosas que le pertenecían, pero al menos tiene a su esposo e hijos esperándola allí, todos sanos y salvos. Tener que dormir en un colchón en la hierba no parece tan grave al fin y al cabo, me dijo cuando charlábamos en el descanso del cursillo.

Mañana es la segunda parte de la formación, y el domingo empezaremos a trabajar en los dos primeros campamentos. Serán los más pequeños, como prueba de fuego para ver donde surgen los problemas y poder corregirlos antes de llegar a los otros campamentos más grandes. Hay que actuar rápido, sí, pero también con criterio y pie firme.

Óscar Serrano Oria
Coordinador de Nutrición y Salud en Emergencias de Acción contra el Hambre España

Haití/10: Buenas noticias

Enero 23rd, 2010

Hola a todos!

Ayer estaba tan doblado que no pude ponerme a escribir y me metí en la cama a las 9 después de las reuniones de coordinación.

Otro día de sol de justicia empieza en Puerto Príncipe. Aquí no llueve tanto como en la Republica Dominicana, principalmente por la deforestación casi total del país. Basta echar un vistazo a la foto satélite de la isla para reconocer la frontera entre los dos países que la comparten. Casi toda la selva ha desaparecido.

Algo parecido a lo que pasa con la ciudad. Los equipos de rescate se encontraron de nuevo con gente viva a la que sacar de debajo de los escombros después de que la réplica del terremoto, cuyo epicentro estaba en la isla de Boucan, frente a Puerto Príncipe, terminase de tirar abajo muchos edificios ya frágiles. Ha habido muchos afectados, pero no en la misma manera que la primera vez, pues apenas hay un poco de luz salen todos de casa y se quedan en la calle. Hablo de los pocos que se atreven a dormir dentro claro.

La ciudad sigue siendo un caos, el mercado del secuestro de extranjeros está de enhorabuena, como el de huérfanos solos y niños abandonados, y por ello las normas de seguridad se han aumentado significativamente. No olvidemos que Puerto Príncipe era una de las ciudades más peligrosas del mundo, y aunque ahora no se diferencien barrios ni áreas a la hora de llevar la ayuda a la población, no se puede olvidar que había muchos rincones de la cuidad donde jamás se le ocurriría a uno entrar, ni de día ni de noche. Las mafias locales que estaban relativamente controladas por la “Minustha”, (fuerzas de la ONU en Haití), se encuentran ahora en medio de una tierra de nadie y reforzadas por sus miembros que escaparon de la cárcel destruida. Como en todas partes, no todos nos reciben con los brazos abiertos y nos ven como ayuda.

Un arquitecto ha venido y ha certificado que podemos utilizar el interior de la casa para trabajar durante el día. Están limpiando y retirando los muebles rotos para poder instalar la oficina dentro y trabajar con mejores condiciones.

La oficina de Acción contra el Hambre en plena jornada de trabajo

La oficina de Acción contra el Hambre en plena jornada de trabajo

La coordinación entre agencias y ONG’s ha mejorado. Hemos logrado tener un suministro regular de agua por parte del gobierno Dominicano, que se está coordinando cada vez mejor con el resto de actores que llegaron después, y Marta no para de gestionar camiones de un lado a otro intentando que no se acabe el agua en los campamentos. La veo 6 minutos al día, más o menos.

Una buena noticia es que hemos conseguido localizar a Wilson, uno de nuestros mejores expertos Haitianos en nutrición infantil. Estaba desaparecido desde el seísmo y no conseguíamos saber de él, pero finalmente apareció por la noche en la casa para decirnos que estaba bien y disponible para trabajar. No ha perdido a nadie, pero duerme en la calle como muchos otros. Esta reaparición me ha dado un gran respiro, porque ahora tengo a alguien que puede dar las formaciones al personal en lengua Criolla, y yo me ocuparé de que monten las tiendas y apenas pueda, empezar a hacer evaluaciones nutricionales en los campamentos de la ciudad.

La situación nutricional en Haití ya era delicada, con tasas de malnutrición crónica del 30 %, y aunque si la Malnutrición aguda estaba en niveles bastante bajos antes del terremoto, después de estos eventos esperamos que, en un mes, el deterioro del estado nutricional de los niños tomará dimensiones críticas. Así que nos preparamos para ello realizando evaluaciones rápidas del estado nutricional de modo que podamos seguir los cambios y responder rápidamente en caso de tener que montar centros nutricionales, antes de llegar a las grandes crisis que hemos visto en otros países como Etiopía, Níger, Myanmar… y me dolerían los dedos antes de terminar de teclear los nombres de todas esas crisis…

Nuestros equipos realizan encuestas en los campamentos para conocer la situación de la gente

Nuestros equipos realizan encuestas en los campamentos para conocer la situación de la gente

También ha llegado Julie, la experta en el aspecto psicosocial que formará a sicólogos locales, para que formen parte de nuestro proyecto de Tiendas de Lactancia Materna, desarrollando el lado de estimulación del bebé y toda la parte de relación madre-hijo, que tanto queda de lado en situaciones como esta. Es un gran paso para nuestro programa integral de protección a los lactantes y sus madres.

La última buena noticia, pues ya era hora de ir teniéndolas, es que he encontrado muchos enfermeros con una preparación suficiente como para que en un par de días de curso puedan realizar su trabajo con buena calidad. Una cosa que me gusta de los Haitianos es que te miran a los ojos, por lo que es más fácil hacer las entrevistas dado que te tratan de tu a tu, sin el miedo que siempre encuentro hacia el jefe extranjero en todos los países pobres donde he trabajado con personal local. Tienen todos los motivos para estar ansiosos y desesperados, pero saben mantener la dignidad y la claridad en la mirada. Así se hace todo más fácil, y el trabajo es más satisfactorio. Mañana empezaremos la formación, dado que al fin tenemos un lugar adecuado para ello. Es hora de ponerlos a prueba una vez más, pero claro, esta prueba es una broma comparado con lo que han pasado ya.

Óscar Serrano Coordinador de Nutrición del Equipo de Emergencias de Acción Contra el Hambre

Haiti/9: La solidaridad de los que no tienen nada

Enero 22nd, 2010

La fuerte movilización de la comunidad internacional en Haití es igual de importante que la de la población, afectada o no por el terremoto. Esta solidaridad nacional se hace patente cuando las personas más afectadas y que carecen de todo para sobrevivir acuden cada día a las distribuciones de agua y alimentos que se realizan en todas partes.

Serge Félix es un hombre de treinta años y padre de una niña que “vive” cerca de los campamentos de desplazados de la Croix Deprez. Su casa fue completamente destruida. Afortunadamente, estaba en la peluquería en la calle durante el terremoto. “La ropa que llevo es mi única posesión“.

Apenas llegan los equipos de Acción contra el Hambre para instalar un punto de agua potable, Serge se presenta voluntario. “Quiero encontrar trabajo para mantener a mi familia y aportar mi granito de arena. Antes del terremoto, quería ir a hacer un Master de Humanidades en el extranjero y encontrar trabajo allí, pero ahora todo ha cambiado. Tengo una educación sólida, 10 años de experiencia y creo que puedo ayudar a mi país. Así que, sin duda, debo quedarme para ayudar. Estoy preparado para cualquier cosa. “

Nos ayudó a instalar el tanque de agua y el suministro de agua potable. Se pone a disposición de nuestros equipos de nutrición durante el tiempo que sea necesario y probablemente ayudará a las mujeres y los más pequeños.

Distribución de agua a la gente desplazada en campamentos

Distribución de agua a la gente desplazada en campamentos

Nos hemos encontrado el mismo espíritu de solidaridad en Gonaives. En esta ciudad el impacto ha sido muy duro ya que el año pasado sufrió los efectos de varios huracanes. Sin embargo mientras que la gente de Gonaives apenas se recuperan de la catástrofe que padecieron en 2008, muchos se han presentado como voluntarios en nuestras oficinas para proporcionar ropa, juguetes, utensilios… y distribuirlos.