Desde Turquía llegan más fotografías de Juanjo Tarrés

Noviembre 29th, 2011

Para entender la situación que está viviendo los ciudadanos de Van, Juanjo Tarrés nos muestra nuevas fotografías de la ciudad, acompañadas de su testimonio.

En nuestras visitas a los pueblos me crucé con un ingeniero turco que había llegado de Estambul para analizar la viabilidad de los edificios.   Le comenté que me parecía una tarea difícil y de gran responsabilidad determinar si un edificio era seguro o no. “Es relativamente sencillo. Si las grietas afectan   a las paredes maestras, el edificio no da muchas garantías. Si solo se ha caído el yeso, ventanas rotas o otros elementos menos estructurales, pequeñas   reparaciones pueden salvar la casa. También hay que ver otros aspectos: terreno, altura, materiales de construcción, antigüedad…”   En muchos casos, como en el de la foto, no hay esperanza posible.

En nuestras visitas a los pueblos me crucé con un ingeniero turco que había llegado de Estambul para analizar la viabilidad de los edificios. Le comenté que me parecía una tarea difícil y de gran responsabilidad determinar si un edificio era seguro o no. “Es relativamente sencillo. Si las grietas afectan a las paredes maestras, el edificio no da muchas garantías. Si solo se ha caído el yeso, ventanas rotas o otros elementos menos estructurales, pequeñas reparaciones pueden salvar la casa. También hay que ver otros aspectos: terreno, altura, materiales de construcción, antigüedad…” En muchos casos, como en el de la foto, no hay esperanza posible.

De los 32 pueblos que hemos visitado hasta ahora muchos (unos 20) se puede acceder fácilmente porque el terreno no es muy montañoso.   Pero incluso en aquellos de fácil acceso, como la carretera de la foto, la climatología puede impedir el acceso durante semanas.   Para esta semana, que no se prevén nevadas se esperan temperaturas máximas de 3ºC y mínimas de -10ºC  Las carreteras se convierten en auténticos espejos que hacen difícil la circulación incluso con cadenas.

De los 32 pueblos que hemos visitado hasta ahora muchos (unos 20) se puede acceder fácilmente porque el terreno no es muy montañoso. Pero incluso en aquellos de fácil acceso, como la carretera de la foto, la climatología puede impedir el acceso durante semanas. Para esta semana, que no se prevén nevadas se esperan temperaturas máximas de 3ºC y mínimas de -10ºC Las carreteras se convierten en auténticos espejos que hacen difícil la circulación incluso con cadenas.

Este edificio corresponde a Gedikbulak, uno de los pueblos más grandes vistos hasta ahora, aprox 2.000 habitantes. El drama en casi todos los pueblos  es que el terremoto ha destruido edificios comunitarios que tenían múltiples usos: ayuntamiento, comedor, sala de reuniones  Aunque alguien no haya perdido la casa, la sociedad en conjunto ha salido perdiendo.

Este edificio corresponde a Gedikbulak, uno de los pueblos más grandes vistos hasta ahora, aprox 2.000 habitantes. El drama en casi todos los pueblos es que el terremoto ha destruido edificios comunitarios que tenían múltiples usos: ayuntamiento, comedor, sala de reuniones Aunque alguien no haya perdido la casa, la sociedad en conjunto ha salido perdiendo.

El terremoto ha provocado que muchos ciudadanos de Van emigren, temporal o definitivamente. Van era una gran capital, con calles muy comerciales  centro neurálgico de la provincia. Está foto está tomada un jueves por  mañana cuando se supone que las tiendas ya están en pleno apogeo.   Multitud de bares, restaurantes, panaderías, tiendas de ropa, han cerrado. El golpe a la economía de la ciudad ha sido fuerte y se notará aún más en los próximos días.

El terremoto ha provocado que muchos ciudadanos de Van emigren, temporal o definitivamente. Van era una gran capital, con calles muy comerciales centro neurálgico de la provincia. Está foto está tomada un jueves por mañana cuando se supone que las tiendas ya están en pleno apogeo. Multitud de bares, restaurantes, panaderías, tiendas de ropa, han cerrado. El golpe a la economía de la ciudad ha sido fuerte y se notará aún más en los próximos días.

Cuando llegamos a un pueblo, buscamos al “Mukhtar” o alcalde para evaluar los daños. En la foto, con acreditación, Nouri, uno de los trabajadores de Support to life, la ONG turca  con la que llevamos a cabo el proyecto. Aunque solo veáis hombres, en dicha evaluación se buscan a mujeres para completar las encuestas ya que suelen dar un punto de vista  diferente o tienen otro tipos de necesidades que también hay que tener en cuenta a la hora de desarrollar el proyecto.

Cuando llegamos a un pueblo, buscamos al “Mukhtar” o alcalde para evaluar los daños. En la foto, con acreditación, Nouri, uno de los trabajadores de Support to life, la ONG turca con la que llevamos a cabo el proyecto. Aunque solo veáis hombres, en dicha evaluación se buscan a mujeres para completar las encuestas ya que suelen dar un punto de vista diferente o tienen otro tipos de necesidades que también hay que tener en cuenta a la hora de desarrollar el proyecto.

Por el frío, no se puede culpar a la población que instala estufas de carbón dentro de las tiendas de campaña pero un incendio en una de ellas mató la semana pasada a dos niños.   Generalmente las tiendas son ignífugas, pero el contenido de las mismas (colchones, mantas, cartones, ropa…) no.

Por el frío, no se puede culpar a la población que instala estufas de carbón dentro de las tiendas de campaña pero un incendio en una de ellas mató la semana pasada a dos niños. Generalmente las tiendas son ignífugas, pero el contenido de las mismas (colchones, mantas, cartones, ropa…) no.

De nuevo Juanjo Tarrés, Logista de equipo de emergencia, desde Van, ciudad devastada por el terremoto de Turquía

Noviembre 28th, 2011
Juanjo Tarrés,  Logista de equipo de emergencia, que lleva trabajando casi un mes en la ciudad de Van, en Turquía; se pone de nuevo en contacto con nosotros y nos envía unas fotografías de la zona acompañadas de su testimonio.

En la zona afectada por el terremoto, Acción contra el Hambre  está distribuyendo kits de higiene a las familias.

Van (1)

Llegamos a Göllu, a unos 30 kilómetros al norte de Van. Mientras estábamos hablando con el Muhktar (el alcalde) se nos acercaron unos niños, sabían un poco de inglés. Me señalaban la cámara y me insistían “School, school”, así que les acompañé hasta la escuela. Apenas quedaban cuatro paredes, por eso pude fotografiar la escuela por dentro… desde fuera. Afortunadamente el terremoto pasó el domingo. Imaginaros las consecuencias un día laborable.

Llegamos a Göllu, a unos 30 kilómetros al norte de Van. Mientras estábamos hablando con el Muhktar (el alcalde) se nos acercaron unos niños, sabían un poco de inglés. Me señalaban la cámara y me insistían “School, school”, así que les acompañé hasta la escuela. Apenas quedaban cuatro paredes, por eso pude fotografiar la escuela por dentro… desde fuera. Afortunadamente el terremoto pasó el domingo. Imaginaros las consecuencias un día laborable.

Muchas escuelas han quedado destruidas o afectadas. La universidad de Van ha cerrado hasta febrero. Aunque podría parecer que no tener escuela es una alegría para un niño, la alternativa es cien veces peor: cortar leña, ayudar con los animales, traer agua a las casas… el día que nieva, como hoy, solo queda refugiarse en la tienda de campaña.

Muchas escuelas han quedado destruidas o afectadas. La universidad de Van ha cerrado hasta febrero. Aunque podría parecer que no tener escuela es una alegría para un niño, la alternativa es cien veces peor: cortar leña, ayudar con los animales, traer agua a las casas… el día que nieva, como hoy, solo queda refugiarse en la tienda de campaña.

Nuestra operativa en terreno es similar cada día. Somos un grupo de 5, buscamos al Mukhtar y les preguntamos por los daños causados por el terremoto y sus necesidades. La gente se arremolina para completar la información. Las quejas son idénticas de pueblo a pueblo: casas destruidas, escasez de tiendas, familias que viven apretujadas, falta de productos básico, éxodo a otros lugares… Sin ser muy montañosa la zona está nevada.  Muchas familias lo han perdido todo y no se pueden ayudar más entre ellas ya que muchos pueblos bordean la línea de la pobreza.

Nuestra operativa en terreno es similar cada día. Somos un grupo de 5, buscamos al Mukhtar y les preguntamos por los daños causados por el terremoto y sus necesidades. La gente se arremolina para completar la información. Las quejas son idénticas de pueblo a pueblo: casas destruidas, escasez de tiendas, familias que viven apretujadas, falta de productos básico, éxodo a otros lugares… Sin ser muy montañosa la zona está nevada. Muchas familias lo han perdido todo y no se pueden ayudar más entre ellas ya que muchos pueblos bordean la línea de la pobreza.

Juanjo Tarrés, Logista de equipo de Emergencia, desde Turquía

Noviembre 21st, 2011
Casa derrumbada en Van

Van

El pasado 23 de octubre la tierra tembló en Van, una ciudad de 700.000 habitantes al este de Turquía. Aparte de la capital, casi toda la provincia con multitud de pueblos pequeños de zonas rurales, quedaron afectados algunos destruidos en su totalidad.

Centenares de casas se derrumbaron y miles quedaron afectadas con grietas de diversa gravedad. Acción contra el hambre contactó desde el primer día con una ONG turca, STL, Support to life, que se desplazó a la zona. Hacía unos meses que habíamos colaborado con dicha ONG por la crisis en la frontera Siria. Hicieron una primera evaluación de las necesidades creadas por el terremoto.

Las dos primeras semanas la preocupación de todos los habitantes de la provincia de Van fue buscar material de refugio Aunque muchos edificios no habían caído, presentaban grietas que no ofrecían ninguna garantía de viabilidad. Tras una primera evaluación se vio que las necesidades eran muy diversas, desde comida hasta productos básicos de higiene.

Empezaba el frío y se organizó una carrera frenética para solicitar tiendas de campaña, material de abrigo o módulos prefabricados. El mensaje de nuestros colegas turcos fue que nadie quería dormir en ningún edificio con más de dos plantas.

A las dos semanas la gente empezó a demandar productos que o bien se habían quedado en las casas destruidas o bien escaseaban o no se podían acceder a ellos por la precariedad de los edificios: jabón, detergente, toallas, compresas, papel de water, pañales… Para entonces el Convenio de Emergencia de Acción contra el Hambre ya se había activado y dos personas nos habíamos desplazado a Turquía: La coordinadora financiera del equipo de emergencia, Daria Panetto, y el Logista (que escribe). La idea era que nuestra contraparte turca comprase en el mercado local turco kits de higiene y los distribuyese entre la población necesitada.

Van
Van

El día de nuestra llegada a Turquía, otro terremoto de menor intensidad afectó de nuevo la zona. El efecto psicológico que produjo fue terrible. Definitivamente nadie dormía entonces bajo techo. El martes 15 de noviembre por la tarde llegué a Van. Por la mañana se había producido otra réplica.

La ciudad ya estaba sufriendo un éxodo imparable. Se cree que cerca de 350.000 personas, la mitad de su población inicial, han abandonado la ciudad. Bloques y bloques de edificios vacíos le dan un aspecto espectral. Centenares de tiendas y comercios han cerrado provocando todavía más escasez de materiales de primera necesidad.

En la primera visita a 6 pueblos cercanos al lago Van, a 30 kilómetros al norte de la ciudad hemos buscado la población más afectada que pueda beneficiarse de dichos kits de higiene aunque da igual el  lugar, las demandas son siempre las mismas y siempre con urgencia: jabón, champú, pasta de dientes, cepillos, detergente… no tener dichos productos no causa la muerte pero la falta de higiene sí que provoca enfermedades.

Os iremos informando de cómo van nuestras actividades.

Un huerto en la comunidad que “come piedras”. Elena Crego #5

Agosto 24th, 2011

Halima Bonaya y su hija recogen verduras de su huerto familiar

Halima Bonaya vive en la comunidad de Kwlawake, que en swahili quiere decir “comiendo piedras”. Halima tiene 6 hijos, el mayor de 28 años y el más pequeño de 13. Su familia vive del ganado. Antes de la sequía tenía 150 animales. Ahora sólo le quedan 28 cabras y cinco vacas. Halima nos recibe en un pequeño huerto en la parte trasera de su hogar. Allí, su hija y ella recogen las verduras que más tarde cocinarán.  Para regar su huerto, recogen agua de un depósito a tan solo unos metros de su casa y que se abastece de un tanque, construido por Acción contra el Hambre en la entrada de la localidad.

El huerto de Halima también forma parte de un proyecto que Acción contra el Hambre puso en marcha hace unos meses con el fin de minimizar las consecuencias de la crisis alimentaria que sufren las comunidades de pastores en la región de Garbatulla, en el centro de Kenia, afectadas por la sequía, la pérdida de sus animales y los altos precios de los alimentos.

Kwlamawe_Kitchen_Garden_Halima_Bonaya_8En Kwlawake, el 90% de los 850 hogares que componen la comunidad viven del pastoreo, por lo que han sufrido de manera severa las consecuencias de esta crisis. “Dependen de su ganado y muchos animales han muerto, y los que quedan están débiles. Además los precios de estos ya no son los mismos”, comenta el jefe de esta comunidad, Wario Halake. “Acción contra el Hambre ha introducido nuevos medios de vida, como los huertos familiares, que permiten a las familias no depender exclusivamente del ganado y adaptarse a situaciones como la que vivimos ahora. Tienen la capacidad de cambiar, pero necesitan formación para poder hacerlo”.

La familia de Halima es una más de las que en Kwlawake se han beneficiado de estos huertos domésticos. Han sido seleccionadas entre las más vulnerables de la comunidad y con capacidad para hacerse cargo de los cultivos. Recibieron semillas y formación para poner en marcha sus huertos, y ahora pueden recoger una pequeña cosecha con la que alimentar a sus familias. Halima nos cuenta que aún dispone de más semillas, que plantará en unas semanas: tomates, espinacas, sandías… Estas verduras y los alimentos donados por el gobierno de Kenia les permiten por lo menos comer una vez al día.

Si quieres colaborar con el Cuerno de África, Entra aquí.

“Vamos comunidad por comunidad para evaluar el estado nutricional de los niños y niñas”. Elena Crego #4

Agosto 6th, 2011

Centro de salud de Eldera (Kenia)

Centro de salud de Eldera (Kenia)

Apenas 22 kilómetros separan la localidad de Garbatulla en el centro de Kenia de la comunidad de Eldera, pero el viaje en coche nos lleva más de una hora por pistas de tierra. En Eldera viven poco más de 2.000 habitantes, la mayoría de ellos pastores que han perdido su ganado a causa de la sequía. Hace 24 meses que no llueve en esta región. Ahora se enfrentan a la escasez de alimentos, lo que ha provocado que en los últimos meses el índice de desnutrición casi se haya duplicado. Uno de cada cinco niños en esta región presenta signos de desnutrición.

Amina Mohamed y su hija Saharah

Amina Mohamed y su hija Saharah

También viven aquí muchos somalíes, quienes llegaron huyendo de la sequía y buscando a otros miembros de su clan, asentados en este lugar desde hace años a causa del conflicto armado que se vive en el país. Y es que la frontera con Somalia está a escasos 150 kilometros.

En el centro de salud de esta localidad, una modesta instalación de madera de una sola planta y tres habitaciones, se reúnen un grupo de madres con sus hijos, esperando recibir la ración semanal o quincenal de productos nutricionales para sus hijas e hijos desnutridos (papillas de cereales, pastas nutricionales, etc.) que reparten los trabajadores de salud comunitaria de Acción contra el Hambre. También reciben tratamiento algunas mujeres embarazadas y madres en periodo de lactancia, porque asegurar su estado nutricional es imprescindible para asegurar el de sus hijos.

Allí se encuentra Amina Mohamed, una mujer viuda con 7 hijos. Su hija más pequeña Saharah Farah, de cuatro años, recibe tratamiento contra la desnutrición moderada. Amina nos cuenta que tenía diez animales y que, con la sequía, diez de ellos han muerto. Sólo le quedan 3 cabras y 7 ovejas y no están en muy buenas condiciones, por eso no pueden proporcionarle la leche que necesita para alimentar a sus hijos. La familia sobrevive con la ayuda alimentaria proporcionada por el Gobierno, pero sigue sin ser suficiente. Sólo les permite comer una vez al día. Toman té por la mañana y maíz para el almuerzo.

Asisa Isaac

Asisa Isaac

En toda la región de Garbatulla hay 14 instalaciones de atención primaria del Ministerio de Salud. Acción contra el Hambre proporciona formación al equipo de trabajadores de estos centros en los conocimientos necesarios para detectar y tratar a los niños y niñas y a las mujeres que sufren desnutrición, y les facilita todos los materiales necesarios para desarrollar esta labor.

Asisa Isaac, trabajadora comunitaria de salud de Acción contra el Hambre, nos cuenta que también hacen evaluaciones del estado nutricional de los más pequeños en las comunidades: “Hay muchas familias que no traen a sus hijos a los centros de salud. En ocasiones porque les da vergüenza que la gente de la comunidad vea en qué estado se encuentran. Por eso, otra de las actividades que llevamos a cabo es ir comunidad por comunidad y casa por casa para evaluar el estado nutricional de los niños y niñas y derivarlos a los centros de salud cuando presentan signos de desnutrición. Puede llevarnos hasta tres semanas evaluar una sola comunidad”.

Cae la noche en Eldera y las mujeres, con sus hijas e hijos en brazos o caminando a su lado, van abandonado el centro de salud. Algunas regresarán la próxima semana, otras dentro de dos, dependiendo del estado de desnutrición que presentan sus pequeños y el tratamiento que están recibiendo.

Si quieres colaborar con el Cuerno de África, Entra aquí.

“Queremos que llueva, pero que los pastores somalíes no se vayan”. Elena Crego #3

Julio 31st, 2011

Garbatulla está a unos 450 kilómetros de la capital de Kenia, Nairobi, en el centro del país. La mayor parte de ellos transcurren por un paisaje verde y frondoso, salpicado por plantaciones de maíz, de té, de plátanos… Las casas que se suceden a los lados de la carretera son de una planta. De piedra las más modernas, de madera o adobe las más tradicionales. Algunas de sus fachadas están pintadas de los colores llamativos de las marcas de refrescos o compañías telefónicas que utilizan este espacio para anunciarse.

Junto a la carretera, encontramos a mujeres que caminan cargando hatillos de madera. Hombres que en sus bicicletas transportan bidones amarillos cargados de agua. Niños que juegan con ruedas a las que, con un palo, hacen girar una y otra vez. Tenderetes de madera donde se venden frutas, patatas, tomates…

Dodeli (Garbatulla)

Dodeli (Garbatulla)

Al entrar en la región de Garbatulla, el paisaje cambia radicalmente. Los últimos 80 kilómetros transcurren por una pista de tierra. La vegetación está seca, solo algunos arbustos conservan sus hojas verdes, de las que los camellos se alimentan. Hace 24 meses que no llueve en esta región ya de por sí desértica.

En medio de este paisaje, nos encontramos con un asentamiento de familias que viven del pastoreo. Doleli, que así se llama este campamento, está instalado al lado de una fuente de agua. Muchas de estas familias vinieron hace dos meses desde la frontera con Somalia, que se encuentra a escasos 150 kilómetros, buscando con qué alimentar a su ganado y fuentes de agua de las que beber.

En Dodeli charlamos con Matura, que nos cuenta que estas familias viven del pastoreo. “Al principio tuvimos algunos problemas entre los pastores somalíes y los agricultores (los Merus y los Moranas, poblaciones locales), porque todos competíamos por unos recursos muy escasos. Sin embargo, la convivencia ahora es cordial. Los líderes de unos y de otros dialogaron y llegamos a un acuerdo. Ahora, queremos que llueva, pero que nos se vayan”.  Matura nos cuenta que por ahora, aún tienen agua, pero no es potable. De ella beben también los animales y muchas personas enferman.

Matura

Matura

Son muchos los animales de estas familias que han muerto por el camino o estaban demasiado débiles y han tenido que dejarles atrás. Y el ganado que queda no tiene pastos suficientes para alimentarse y temen que también muera. A esta escasez de alimentos y agua potable, se suma que las niñas y niños han dejado de ir a la escuela, porque tienen que recorrer una distancia muy larga y temen a los animales salvajes.

Continuamos el viaje y el paisaje se vuelve aún más seco. Nos cruzamos con mujeres y niños que acarrean agua. Recorren hasta 10 y 15 kilómetros a pie o con sus camellos para abastecerse de agua, porque las fuentes más cercanas se han secado. En algunos lugares se pueden ver los restos del fuego que algunas familias hacen con el fin de obtener carbón, que después venden en localidades cercanas para tener algo de dinero con que comprar alimentos.

Tras ocho horas de viaje, llegamos a la ciudad de Garbatulla, desde donde Acción contra el Hambre coordina sus actividades de nutrición, seguridad alimentaria y acceso al agua potable, en la región.

Si quieres colaborar con el Cuerno de África, Entra aquí.

De camino a Garbatulla. Elena Crego #2

Julio 27th, 2011
Ibrahim Borou Roba

“Ibrahim Borou Roba es un anciano de Malkadaka, un pueblecito de 300 habitantes en la región de Garbatulla, en el centro de Kenia, una de las regiones más afectadas por la sequía. Ibrahim tiene 64 años y afirma que nunca ha visto una sequía como la de ahora. En su comunidad tenían 100 cabras y han perdido 90. La gente no tiene dinero para comprar alimentos.  No comen más que maíz y la desnutrición aumenta…”, nos cuenta Christina Lionnet, una compañera de ACF-Francia que acaba de regresar de esta zona.

La historia de Ibrahim es una más entre los más de 2 millones de personas afectadas por la sequía en Kenia. En Garbatulla trabaja Acción contra el Hambre, supervisando el estado nutricional de las niñas y niños, y derivando hacia los centros de salud estatales a aquellos que muestran signos de desnutrición. También desarrollamos diferentes actividades que permitan asegurar la alimentación de las familias y  su acceso al agua potable. Hacia Garbatulla partimos mañana temprano, junto a un grupo de periodistas, con el fin de recoger más historias como la de Ibrahim y que sus voces se escuchen más allá de Kenia, más allá del Cuerno de África.

Si quieres colaborar con el Cuerno de África, Entra aquí.

Desde el Cuerno de África. Elena Crego #1

Julio 23rd, 2011

Cuando desde Acción contra el Hambre me propusieron unirme de nuevo a su equipo de comunicación para, desde Nairobi, colaborar en la difusión de la grave catástrofe humanitaria que vive estos días el Cuerno de África, no me lo pensé dos veces y dije que sí.

La magnitud de esta tragedia que, a día de hoy, afecta a más de 11 millones de personas en esta región de África era una razón de peso más que suficiente. La sequía, de una magnitud que no se vivía desde hace 60 años, ha dejado a estos millones de personas de Somalia, Etiopía, Kenia o Djibouti sin alimentos. Han perdido sus cosechas, su ganado… Bien porque sus animales han muerto o porque han tenido que venderlos para poder comprar alimentos para la familia, perdiendo así uno de sus medios de vida. Y se encuentran con que los precios de los cereales en el mercado se han incrementado hasta alcanzar cifras históricas que estas familias no pueden pagar.

Si habitualmente un saco de 50 kilos de maíz cuesta en el mercado en Somalia unos 6 dólares, actualmente están rondando los 45 dólares en la capital, Mogadiscio, o 30 en la región de Wajid (en Bakool), una de las más afectadas por la sequía y donde Acción contra el Hambre -única agencia internacional presente en esta zona- está trabajando en proyectos de nutrición, seguridad alimentaria y agua y saneamiento, como también lo hace en Mogadiscio.

Son miles los niños y niñas afectados por la crisis.

Esta carencia de alimentos ha obligado a cientos de miles de personas a desplazarse de sus lugares de origen y a buscarlos bien en Mogadiscio o en los países limítrofes, como Kenia o Etiopía, donde los campos que acogen a los refugiados somalíes se han desbordado con esta nueva crisis. Los datos de desnutrición que llegan de los centros nutricionales de Acción contra el Hambre en Mogadiscio son alarmantes. Al menos 1 de cada 3 niños padece desnutrición aguda. Por ello, nuestra organización, que lleva trabajando en este Somalia casi 20 años, está reforzando sus programas en estas regiones de Somalia, pero necesitamos apoyo económico para poder llevarlos a cabo.

Intervención urgente de los equipos de ACH en los centros nutricionales de Somalia.

Hablo de Somalia, porque el conflicto que sufre este país desde hace dos décadas hace que su población se encuentre en una situación de mayor vulnerabilidad y que sean quienes de una manera más grave estén sufriendo las consecuencias de esta catástrofe humanitaria. Pero, no podemos olvidar que se trata de una crisis regional, y que son millones las personas que están afectadas en estos cuatro países del Cuerno de África.

Tan sólo tres días después de la llamada de Acción contra el Hambre llegaba a Nairobi, donde irónicamente está lloviendo mientras escribo estas líneas. Desde que he llegado, no he parado de contestar entrevistas de medios que desde España se hacen eco de esta catástrofe. Es una buena noticia dentro de lo dramático de esta situación, porque necesitamos la colaboración urgente de la ciudadanía para poder paliar las consecuencias más inmediatas de esta crisis que amenaza la supervivencia de millones de personas. Sin olvidarnos de que debemos atajar las causas qué la provocan. Tendríamos que trabajar con la vista puesta también en el futuro para que las comunidades tengan acceso a todos los medios y la preparación necesaria con el fin de que, si la climatología lo permite, la próxima cosecha les permita tener asegurada su alimentación.

Si quieres colaborar con el Cuerno de África, Entra aquí.

LA VIDA ANDINA. Bronwen Gillespie en Perú – ¿Qué se puede comer?

Abril 19th, 2011

Voy con el Equipo Local, profesionales de la salud, trabajadores sociales y agrónomos, todos y todas quechua-hablantes, para conocer las comunidades más lejanas, unas 18 horas de Lima, 7 horas de Huamanga, o 3 de la base del proyecto. Ya sabemos que los niños y niñas deben de comer más proteína, pero no sabemos cómo, todavía. En las meses de escasez viven de papas y más papas. En la segunda visita, una madre expresa su situación a nuestra trabajadora, Marisol Salazar[1]:

Con la carne tenemos mucha dificultad eso, para que te voy a mentir. Como estás viendo no tengo plata para comprar… para el mes hago charqui [carne seca con técnica tradicional] y lo pongo a la sopa para que generalmente le de gusto. Cuando extrañan mis hijos mucho mato la gallina… o algunas veces cuando los chicos cazan perdiz comemos. Pero lo que hago es cuando hay huevo o queso le cocino solo para Jeferson [hijo menor] desde lo que me dijo que esta bajo de peso y talla… Será porque cuando estuve embrazada de él no comí mucho. Cómo es el destino de las mujeres, como sea debemos ingeniarnos para que nuestros hijos coman por lo mínimo, para no llorar de hambre. Sabemos mucho, nos han enseñado como alimentar a nuestros hijos, pero el problema es que no tenemos los alimentos. No hay agua aquí, sembraría más pero no hay terreno – ya sabes, mi hermano siendo profesional se apoderó de todo. (Salome, Quihas).

Y Marisol se queda a almorzar con la familia, observando, “los niños solo probaron algunas habas y decían con muecas en la boca, ‘es lo mismo casi siempre’ y se fueron. Caminando a su parcela, Salome, la madre, la confiesa, en llanto, “mi hija de 14 años me dice ‘¿para que nos has tenido si no nos vas a hacer comer?’, quejando de su dieta tan monótona.

Los animales representan ahorros, no son para comer

Los animales representan ahorros, no son para comer

Nuestra próxima parada es Raymina, un pueblo conocido como ganadero, debido que se ubica a tanta altura (3785 metros sobre el nivel del mar) que no es tan apto para los cultivos.  Antes el número de ganado triplicaba el actual, no solo porque la gente perdió todo, huyendo a la ciudad, pero también que están en un conflicto de terreno con sus vecinos. A la vez, en todos los lugares que hemos visitado, se oye la evidencia local del cambio climático y su impacto en la producción:

“No hubo pasto por la lluvia, otros hasta se han muerto por hambre y enfermedad. Están bien flacos, cuando matas no hay carne es puro hueso, mi mamá no mata desde fiestas patrias [julio]. No cómenos carne, solo compramos en estos cobros [programas sociales] o cuando alguien mata, nos salva ahora los huevos por eso casi todos tratamos de tener gallinas.” (Carmen, Raymina)

Las soluciones a la desnutrición infantil aquí tienen que incluir proteína. ¿Hay que promover la crianza de conejito de las indias, una especialidad de la zona? ¡Que rico!

¿Seguridad Alimentaria?

¿Seguridad Alimentaria?

 


[1] Muchas gracias a Marisol por todo su trabajo de investigación en campo, entrevistando en Quechua y entregando en castellano los testimonios de las mujeres en estos pueblos.

LA VIDA ANDINA. Bronwen Gillespie en Perú – La llegada

Abril 18th, 2011

Hace poco mas de una semana vinimos toda la familia a vivir a la ciudad de Huamanga, capital del departamento de Ayacucho, en la Sierra Central de Perú, después de dos y medio años en el desierto inmenso donde se ubica Lima, la capital, a vivir una vida más cerca la naturaleza. Muy cerca, de hecho – la semana pasada se declaró una alerta de emergencia por las lluvias, derrumbándose algunos puentes que nos llevan a las comunidades donde trabajamos. Las carreteras principales ya están abiertas y aprovechábamos el fin de semana para conocer el campo.

Tú me prestas tu caballo, yo te presto mi osito

Tú me prestas tu caballo, yo te presto mi osito

¿Nuestra primera impresión de Ayacucho? ¡Carnaval! Hasta ahora el canto, el baile, el traje colorido, las risas y desfiles por todos partes y a todas horas van muy en contraste con lo que habíamos oído sobre Ayacucho según los limeños: triste, cerrado, difícil. La cuidad no logra recuperar un buen imagen en el país después de las atrocidades cometidos entre Sendero Luminoso y el Ejército hace 20 años.

 carnaval

Nuestro trabajo aquí se enfoca en combatir la desnutrición infantil: debido a la destrucción de la violencia sociopolítica, las condiciones productivos frágiles en los Andes y como resultado de una brecha extrema entre ricos y pobres (Peru es uno de los países mas desigual en el mundo, los Quechua-hablantes de la Sierra están al margen del crecimiento económico impresionante de la cuidad cosmopolita de Lima y el “boom” de la exportación agrícola de la costa), la desnutrición crónica infantil todavía está por encima del 30% en el departamento de Ayacucho. Hay suficiente comida para sobrevivir, pero la calidad y cantidad no es suficiente para evitar daños permanentes en el desarrollo cerebral, reflejados en bajo peso y talla de los bebés.

Presentando el proyecto

Presentando el proyecto